Mi Propio Metal...Un viaje después del viaje.
ADVERTENCIA: Espero que al leer, y bajo su propio riesgo, experimente ataques emocionales de diversa índole recordándole a ratos que somos humanos, este blog contiene la experiencia personal del Metal y su impacto sobre mi vida, tal vez mencione el impacto en la vida de otras personas más, que como usted y yo, vivimos esta cultura y la respiramos, gracias por visitarme y leer, así sea para criticar o enternecerse, pero con la seguridad de que algo sentirá. Este lugar está reservado para mi libre expresión y bienvenido sea para hacerlo partícipe, ¡saludos Hermano en el Metal!
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"Sólo nos convertimos en lo que somos a partir del rechazo total y profundo de aquello que los otros han hecho de nosotros", Jean-Paul Sartre.
"Señorita Victoria, por favor pase para la lectura de sus resultados, Sus exámenes de rutina han salido alterados".
Así comenzó mi primer viaje, dentro de mí, en el año 2014.
Un insistente dolor de espalda, un tacto de seno poco convencional y la consistente pérdida de peso y cabello, presagiaban las palabras más duras que escuché una soleada y silenciosa tarde.
"No se preocupe, hay tratamientos disponibles para la etapa inicial de su cáncer, muchas mujeres se han salvado, como puede ser su caso, gracias a la detección temprana".
Luego nunca más escuché, oí, entendí. Nada.
Fui al parque y lloré, y el verde de los árboles cobró de pronto un tono que nunca había visto, y la vida se abalanzó sobre mí como cuando encuentras de repente a un antiguo compañero de colegio, que te alegras de encontrar y de compartir con él las travesuras en el descanso.
...Llegué a casa y supe que ya no tenia casa, ni amor, ni vida. Que toda mi energía y vitalidad se había escurrido persiguiendo el sueño infantil de casarme, comprar una casa y tener hijos. Sólo tenía una mente y un cuerpo vencidos, vivía en una casa arrendada...Y mi pareja me dejaba por otra cuando le mencioné por primera vez que estaba enferma, pensando que intentaba manipularlo para evitar el abandono, así que ya mis hijos estaban escurriéndose en otra parte; perdí mi trabajo, mis negocios, mis ahorros y mi autoestima, en tan sólo unos pocos meses.
En el año 2015 asistí en el mes de Octubre al concierto de Nightwish en Bogotá en el Teatro Royal Center, un momento para el cual pensé jamás viviría lo suficiente, y reuniendo dinero y fuerzas, entré al oscuro y desconocido mundo del desahuciado, las luces hirieron mis ojos y el vacío se instaló en mi mente y corazón. Fue, (ahora creo yo), el momento en el cual tomé la derecha de la Y y comencé el segundo viaje, hacia el de mi proyección, con la banda sonora corriendo y animándome en una competencia contra el tiempo.
El tratamiento se agudizó, y al sentir las complicaciones y la debilidad, dejé de pelear y asistí a mi última cita de quimioterapia.
"Doctor, lo siento, ya no deseo seguir más con el tratamiento, quiero morir joven y hermosa, y hacer algo con las ganas que aún me quedan, odiaría mirarme un día al espejo y reconocer mi propio cadáver, llevándome mi propia peor imagen a la tumba".
Salí del hospital y me sometí a una terapia alternativa, tenía poca fe en que funcionara, y los síntomas recrudecieron llegando al tope de lo insoportable en septiembre de 2016.
Sorpresivamente, luego de ocultarme, meditar en lo inevitable de mi muerte, abrazándola como la abuela sabia que siempre ha sido, cerrando mis ojos entre sus brazos, las ganas de comer y dormir empezaron sistemáticamente a aparecer e incrementarse. Gané algunos kilos y el dolor empezó a ceder.
Una infección respiratoria me obligó a volver con mi familia para que bajo sus cuidados, empezara a considerar la opción de que tal vez, en una de tantas opciones que te da la vida, existiera la de la cura, a través del amor y el perdón.
Decidí entonces soltarlo todo, en absoluto, y vaciar mi espíritu en la mejor manera para hacer que, en caso de sólo ser la momentánea recuperación que nos hace lúcidos previos instantes de la muerte, fueran los mejores días que pudiera darle a este mundo para resarcir un poco la inconsciencia de la que sufrí.
Pero el 15 de Abril de 2017, luego de recuperarme inexplicablemente y a un ritmo vertiginoso, decidí pedir un chequeo general de mi estado al doctor.
"Victoria...Está usted completamente sana...Es como si jamás hubiera estado usted enferma...¿Podría decirnos qué fue lo que hizo?"...Salí rápidamente del laboratorio y me alejé...De la muerte y del pasado.
Me senté a meditar de nuevo entonces...Con resultados en mano.
"¡Y qué carajos hago ahora con mi vida, ahora que de verdad estoy viva!", fue lo primero que dije después de un gran silencio.
Empecé a salir un poco, a recuperar contactos y a enviar algunos saludos por redes y correo a algunos antiguos amigos.
Una tarde convencional, de esas que uno acumula por costumbre, observé en mis contactos de Facebook un rostro especial, que estaba segura yo relacioné con un nombre que escuché en el pasado.
Observando sus estados, publicaciones y fotos, empecé súbitamente a sentir que todo lo que hacía me asombraba y me hacía sentir interés en saber de nuevo de la humanidad de la que insistentemente huía.
Es organizador de un gran festival que se realiza anualmente en la ciudad de Bogotá, (algo que supe unas semanas después) y fue su entereza, determinación y bravura la que me impresionó de tal manera, que decidí vivir, tal cual como él lo hace, bajo sus reglas, caminando y saltando hacia la fe de la música y la cultura, creando donde jamás nadie se atrevió, importando alegrías y escribiendo historias en la memoria de un público agradecido y cuasi-olvidado.
Una madrugada, algunas de sus palabras en publicaciones y en el chat develaron ante mí su lado humano, y así llegó la epifanía, tal vez desde algún departamento en New York.
Y casi no pude dormir de la emoción, de saber el camino que quería recorrer gracias a las palabras reflexivas de este maravilloso e interesante hombre; de hacer de mi nueva vida, una vida dedicada a los demás, de dejarlo todo y pisar la senda de los que viven para construír, relatar y escribir la historia.
Así que tomé la decisión de renunciar a mi trabajo, vender todo lo poco que poseía, cobrar mis deudas, y hacer mi maleta, para embarcarme a la aventura de experimentar abiertamente el Metal en mi sangre, y contarle al mundo las historias que más pueda, cazando emociones, y por qué no, siguiendo los pasos de ese hombre que hasta hoy, sigue siendo inspiración y maestro para crear algo aún más grande que nos sobrepase en tiempo de vida y tomos de biblioteca.
Bienvenidos a la aventura que comenzó el 25 de Septiembre de 2017, cuando asistí formalmente a mi primer concierto en un largo tiempo (Black Angel Fest en el Cerro del Angel de Medellín), casándome ese día con mi único, verdadero amor y esposo fiel: Música.
Ya los tiquetes están en mi mano y las ganas están en un bolsillo de mi chaqueta...¡Acompáñame a descubrir Mi Propio Metal!
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"Sólo nos convertimos en lo que somos a partir del rechazo total y profundo de aquello que los otros han hecho de nosotros", Jean-Paul Sartre.
"Señorita Victoria, por favor pase para la lectura de sus resultados, Sus exámenes de rutina han salido alterados".
Así comenzó mi primer viaje, dentro de mí, en el año 2014.
Un insistente dolor de espalda, un tacto de seno poco convencional y la consistente pérdida de peso y cabello, presagiaban las palabras más duras que escuché una soleada y silenciosa tarde.
"No se preocupe, hay tratamientos disponibles para la etapa inicial de su cáncer, muchas mujeres se han salvado, como puede ser su caso, gracias a la detección temprana".
Luego nunca más escuché, oí, entendí. Nada.
Fui al parque y lloré, y el verde de los árboles cobró de pronto un tono que nunca había visto, y la vida se abalanzó sobre mí como cuando encuentras de repente a un antiguo compañero de colegio, que te alegras de encontrar y de compartir con él las travesuras en el descanso.
...Llegué a casa y supe que ya no tenia casa, ni amor, ni vida. Que toda mi energía y vitalidad se había escurrido persiguiendo el sueño infantil de casarme, comprar una casa y tener hijos. Sólo tenía una mente y un cuerpo vencidos, vivía en una casa arrendada...Y mi pareja me dejaba por otra cuando le mencioné por primera vez que estaba enferma, pensando que intentaba manipularlo para evitar el abandono, así que ya mis hijos estaban escurriéndose en otra parte; perdí mi trabajo, mis negocios, mis ahorros y mi autoestima, en tan sólo unos pocos meses.
En el año 2015 asistí en el mes de Octubre al concierto de Nightwish en Bogotá en el Teatro Royal Center, un momento para el cual pensé jamás viviría lo suficiente, y reuniendo dinero y fuerzas, entré al oscuro y desconocido mundo del desahuciado, las luces hirieron mis ojos y el vacío se instaló en mi mente y corazón. Fue, (ahora creo yo), el momento en el cual tomé la derecha de la Y y comencé el segundo viaje, hacia el de mi proyección, con la banda sonora corriendo y animándome en una competencia contra el tiempo.
El tratamiento se agudizó, y al sentir las complicaciones y la debilidad, dejé de pelear y asistí a mi última cita de quimioterapia.
"Doctor, lo siento, ya no deseo seguir más con el tratamiento, quiero morir joven y hermosa, y hacer algo con las ganas que aún me quedan, odiaría mirarme un día al espejo y reconocer mi propio cadáver, llevándome mi propia peor imagen a la tumba".
Salí del hospital y me sometí a una terapia alternativa, tenía poca fe en que funcionara, y los síntomas recrudecieron llegando al tope de lo insoportable en septiembre de 2016.
Sorpresivamente, luego de ocultarme, meditar en lo inevitable de mi muerte, abrazándola como la abuela sabia que siempre ha sido, cerrando mis ojos entre sus brazos, las ganas de comer y dormir empezaron sistemáticamente a aparecer e incrementarse. Gané algunos kilos y el dolor empezó a ceder.
Una infección respiratoria me obligó a volver con mi familia para que bajo sus cuidados, empezara a considerar la opción de que tal vez, en una de tantas opciones que te da la vida, existiera la de la cura, a través del amor y el perdón.
Decidí entonces soltarlo todo, en absoluto, y vaciar mi espíritu en la mejor manera para hacer que, en caso de sólo ser la momentánea recuperación que nos hace lúcidos previos instantes de la muerte, fueran los mejores días que pudiera darle a este mundo para resarcir un poco la inconsciencia de la que sufrí.
Pero el 15 de Abril de 2017, luego de recuperarme inexplicablemente y a un ritmo vertiginoso, decidí pedir un chequeo general de mi estado al doctor.
"Victoria...Está usted completamente sana...Es como si jamás hubiera estado usted enferma...¿Podría decirnos qué fue lo que hizo?"...Salí rápidamente del laboratorio y me alejé...De la muerte y del pasado.
Me senté a meditar de nuevo entonces...Con resultados en mano.
"¡Y qué carajos hago ahora con mi vida, ahora que de verdad estoy viva!", fue lo primero que dije después de un gran silencio.
Empecé a salir un poco, a recuperar contactos y a enviar algunos saludos por redes y correo a algunos antiguos amigos.
Una tarde convencional, de esas que uno acumula por costumbre, observé en mis contactos de Facebook un rostro especial, que estaba segura yo relacioné con un nombre que escuché en el pasado.
Observando sus estados, publicaciones y fotos, empecé súbitamente a sentir que todo lo que hacía me asombraba y me hacía sentir interés en saber de nuevo de la humanidad de la que insistentemente huía.
Es organizador de un gran festival que se realiza anualmente en la ciudad de Bogotá, (algo que supe unas semanas después) y fue su entereza, determinación y bravura la que me impresionó de tal manera, que decidí vivir, tal cual como él lo hace, bajo sus reglas, caminando y saltando hacia la fe de la música y la cultura, creando donde jamás nadie se atrevió, importando alegrías y escribiendo historias en la memoria de un público agradecido y cuasi-olvidado.
Una madrugada, algunas de sus palabras en publicaciones y en el chat develaron ante mí su lado humano, y así llegó la epifanía, tal vez desde algún departamento en New York.
Y casi no pude dormir de la emoción, de saber el camino que quería recorrer gracias a las palabras reflexivas de este maravilloso e interesante hombre; de hacer de mi nueva vida, una vida dedicada a los demás, de dejarlo todo y pisar la senda de los que viven para construír, relatar y escribir la historia.
Así que tomé la decisión de renunciar a mi trabajo, vender todo lo poco que poseía, cobrar mis deudas, y hacer mi maleta, para embarcarme a la aventura de experimentar abiertamente el Metal en mi sangre, y contarle al mundo las historias que más pueda, cazando emociones, y por qué no, siguiendo los pasos de ese hombre que hasta hoy, sigue siendo inspiración y maestro para crear algo aún más grande que nos sobrepase en tiempo de vida y tomos de biblioteca.
Bienvenidos a la aventura que comenzó el 25 de Septiembre de 2017, cuando asistí formalmente a mi primer concierto en un largo tiempo (Black Angel Fest en el Cerro del Angel de Medellín), casándome ese día con mi único, verdadero amor y esposo fiel: Música.
Ya los tiquetes están en mi mano y las ganas están en un bolsillo de mi chaqueta...¡Acompáñame a descubrir Mi Propio Metal!

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